Carta a … Pedro de la Rosa.

noviembre 8, 2007

Estimado Pedro.

Hoy este humilde seguidor tuyo inaugura una nueva sección en su blog, y qué mejor candidato para comenzar que uno de mis pilotos favoritos.

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Todavía recuerdo cuando la fórmula 1 aún era un terreno vedado para los pilotos españoles, un buen día comencé a oir hablar de los éxitos que estaba cosechando un tal Pedro Martinez de La Rosa en las lejanas tierras japonesas. En aquel momento no me imaginaba que se estaba gestando la semilla de un próspero futuro para nuestros pilotos en la máxima competición automovilística.

Recuerdo que mientras veía carreras de F1, siempre pensando en la ilusión que me daría ver a un español subido a uno de aquellos bólidos, oír a los comentaristas hablar acerca de tus andanzas en la F3000,pero era simplemente eso, sólo oía hablar, pero aun no había visto nunca a un español triunfar. Fue una gran alegría en 1998 verte de la mano de Eddie Jordan presentándote como probador de su equipo, se te habían abierto las puertas de la F1, pero un año como probador no convenció al que era tu jefe, lo que te llevó a recalar en Arrows. La noche del GP de Australia de 1999, había puesto dos despertadores para ver la carrera. No quería perderme tu debut en competición, como tampoco el de Marc Gené. Y comenzaste bien, conseguiste tu primer punto, lástima que a partir de ahí tuviste que sufrir dos años aciagos en el equipo inglés. Pusiste luego tus ilusiones en Jaguar, pero la situación tampoco fue a mejor.

Pero un buen día leyendo el periódico, me entero de la noticia de que has realizado pruebas para el equipo McLaren y además muy satisfactoriamente. Nuevamente nos volvías a llenar de ilusión sabiendo que un equipo grande había depositado su confianza en tí. Pero a partir de ahí, cierto es que yo me sentía con emociones contradictorias. Por un lado la alegría de ver a un español realizando bien su trabajo de probador , y por otro lado tristeza por ver como siempre estabas a punto de conseguir un asiento como piloto oficial pero al final te lo arrebataban. Ello no te impidió demostrar tu gran talento y ganas en la pista, haciéndonos vibrar en carreras como Bahrein 2005. Y por supuesto, qué decir de tu segundo puesto en Hungría el año pasado, aún así, el implacable Ron Dennis nunca se decidió a confiarte un volante para una temporada completa. Pero tu tienes algo que te hace más grande, y ha sido tu constancia durante todos estos años y aceptar un rol que no era el tuyo.

Realizar siempre tu trabajo, fuera cual fuera el que te tocara hacer, te ha valido el reconocimiento de muchos. El trabajo de toda tu carrera no ha caído en saco roto y ahí tienes al MP4-22, un coche fruto de todas tus horas de rodaje en pistas solitarias vacías de público. Pero ahora viendo las carreras, sabemos que ese coche está ahí gracias a tí.

Pero a parte de todo esto, no podemos olvidar el hecho más importante, y es lo que tanto tú, como Marc iniciasteis aquella madrugada de Marzo en Australia, a aprtir de ahí comenzó a hablarse espeñol en la fórmula 1 y no tardamos en ver a Alonso y ahora a nuevos y jóvenes pilotos ya en la órbita de escuderías de la máxima competición.

Desde aquí mi reconocimiento a un piloto con mayúsculas, y el agradecimiento por tu aportación dentro y fuera de las pistas y, por supuesto, por esas magníficas carreras que has dejado en nuestras retinas.

Te saluda

Pableras