Se acercan las 24 horas de Le Mans y es momento de irnos introduciendo en el tema acercándonos a los principales competidores. Y comenzamos con el vencedor de la pasada edición, el Audi R10.

El Audi R10 TDI es el coche diseñado por la firma de los cuatro aros para substituír al Audi R8, y tiene el difícil papel de superar los éxitos cosechados por su hermano pequeño.
Este coche ha sido el primero impulsado por un motor diesel que ha ganado la pretigiosa carrera francesa de resistencia, y además de manera incontestable, sobre los Pescarolo, con motor de gasolina. Este año se suma a la pelea un gran rival, el Peugeot 908 HDI FAP, en manos de Marc Gené, entre otros.
El R10 TDI es toda una exhibición de poderío mecánico y tecnológico, con unas características técnicas impresionantes:
El corazón que mueve a este vehículo es un motor diesel de 12 cilindros en V y 5500 centímetros cúbicos de cilindrada, consiguiendo una potencia de 650 caballos y con un régimen de giro estimado entre 3000 y 5000 rpm, además se ha buscado una contaminación lo más pequeña posible incorporando dos avanzados filtros de partículas, también se han reducido las emisiones sonoras. Este motor puede realizar dos vueltas más al trazado de Le Mans que el motor TFSI que montaba el R8 (Dos vueltas en Le Mans son 27 Km), aunque en la carrera de este año, los coches diesel contarán con un depósito de combustible más pequeño para equipararse a los coches con propulsores de gasolina.
Por reglamento, la carrocería del R10 (Al igual que el resto) debe tener estructura biplaza aunque siempre va el piloto únicamente en el coche, y el segundo elemento de la doble estructura antivuelco está situada en el lado del ficticio pasajero. La carrocería está fabricada en fibra de carbono e integrada en el cahsis monocasco, también de fibra de carbono. El motor de gasoleo ha condicionado mucho el diseño del conjunto chasis-carrocería. Debido a que el motor diesel genera más calor, los radiadores son más grandes y las tomas de aire también están rediseñadas. El peso del coche a aumentado 25 Kilos con respecto al R8, debido al mayor peso del motor y a la incorporación de un sistema de aire acondicionado para los pilotos.
Además de todo esto, el volante del R10 no tiene nada que envidiarle al de un Fórmula 1, con testigos, no sólo para indicar el cambio de velocidad. También cuenta con indicadores luminosos del deslizamiento de las ruedas traseras y de presión en cada neumático. Además también tiene dos pantallas digitales, una de ellas programable con toda la información necesaria. Las marchas, como siempre, se engranan mediante las dos levas situadas en la parte posterior.
Mientras los Peugeot y los Pescarolo se preparan en las Le Mans Series, el R10 se pone a punto para la lucha en Estados Unidos en las American Le Mans Series, junto a los Porsche Rs Spyder. Aunque a pesar de su poderío, este año Audi no está teniendo un dominio tan aplastante en el ALMS como el del año pasado. De todas formas siguen siendo grandes favoritos a la victoria en Le Mans.